Día ochenta y nueve.
[Yo nací en un año acabado así. Bendita.] Hoy tengo ganas de gritar como una loca mientras escribes en tu Cuaderno el nombre de los muertos. Llorar vino y beber paz. Hoy el delirio se convierte en sal y el placer en mares de calma tras la tormenta. Hoy el cielo es verde como ayer. Azul mentira. La cabeza averiada y en la mano tu del cuello y sin razón. Locuras de la vida temprana. Conteniéndome a oscuras con la luz de la razón encendida, ¡apágala y déjame ser! No me dejes ver la locura en la que me hundes. Déjame ver azul o negro. Déjame matar por gusto y volver a nacer. La dulzura de la sangre derramada de manos de un niño. La razón. La sangre que me ahoga el corazón, si deja de trabajar... ¡No! ¡Que me dejes gritar, te digo! Saltar, pisar, sollozar. Quiero cantar sobre el río bajo la lluvia. En este río. No dejes que llegue al mar. Y recordar las Coplas que nada tienen que ver. Y saber que. Y mañana que. Y no saber si borrar, borrar o matar. Y cortar con todo por lo sano. Y mañana ar...