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Día ciento cuarenta y nueve.

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Soy teleoperadora. Por protocolo estamos obligados en el trabajo a tener un respeto absoluto al cliente que está llamando, aunque sepas que te está diciendo la mayor gilipoll*z de la historia (como que a Holanda sólo se puede ir en avión desde España), ante esas estupideces sólo puedes morderte la lengua y esperar a que se calle o se aburra y te deje hablar. En fin, respeto ante todo, como digo. Además, por suerte, a mí me dieron una educación de verdad y no me cuesta nada hablar bien. El caso es que cada vez son más las críticas contra la atención de teleoperadores y es normal, cada vez que llamo por teléfono (porque es algún trámite que no se puede hacer por internet) me atiende un borrego al que le han enseñado las palabras justas para ofrecerte cualquier producto. El caso es que hace un par de semanas, un sábado, estábamos en casa sin saber qué cenar y nos dio el antojo de Foster's Hollywood. Cuando llamamos nos dijeron que el tiempo de espera era de media hora. A la hora y med...

Día ciento cuarenta y ocho.

Hoy tengo un perro y un gato peleándose delante de mis narices y cuando voy a separarlos descubro que en realidad se están besando. Sí. Hoy soy la persona más feliz del mundo gracias a ti. (Y también la otra cosa por culpa de esas personas). Hoy tengo todo lo que quiero. Todo lo que puedo tener, pero todo. Y podría vivir debajo de un puente que mientras fuese contigo seguiría siendo la persona más feliz del mundo. Hoy ayer es ayer y me da igual. Y mañana también me da igual pero menos. Menos porque sé lo que quiero y sé que voy a tener lo que quiero. Hoy te echo de menos por no verte en ocho horas y me muero sabiendo que queda un rato para verte (aún) SOLAMENTE. Hoy sé que tengo que escribir un libro y forrarme como los de matemáticas en el colegio. ¡Cuidado Gus! Ya está Fio dando por ahí. Hoy se han reído de mí por últimas dos veces, pero ya está bien. Se acabó ser educado con quien no lo merece. ¡Puñetazos en la mesa! Así va este país donde nadie respeta a nadie y donde se conceden t...

Día ciento cuarenta y siete.

Esto JAMÁS tendría que haber pasado. Texto eliminado a 1/04/2013.

Día ciento cuarenta y seis.

-Me dan pánico las cortinas de ducha.- Las niñas ya no quieren ser princesas en brazos de príncipes y si lo quisiesen probablemente alguna zorra feminazi ya la estaría liando. Los fines de semana ya no son lo mismo, dan pánico. Hoy -venga, casi siempre- todo me da pánico. No quiero salir y entrar y salir y ver y oír y que me vean y me digan qué o qué no. Quiero mañanas para siempre, hay algo en todos sitios que a partir de las nueve de la tarde me da miedo. No, perdón, me da pánico. Y los sábados son el día que más odio de la semana. Amo al lunes en comparación. Día sabático de mierda. // Poeta desterrado perdió su cabeza un sábado// Y nada tiene sentido ya a partir de las nueve. Ya todo se vuelve borroso y ... *Miss Everythingsfullbut..

Día ciento cuarenta y cinco.

Aplícate la rima. Y tenía un perro verde. Le encantaba la película de Tarzán y su fockin' madre en liana. Era tímida y se aturdía cuando la gente le hablaba en grupo. Y no, no tenía sacacorchos con el que desatascar las bocas de los que la rodeaban. Ella era la esperanza de muchos. Era el sufrimiento de otros, todo hay que decirlo. Era tristeza o felicidad y sorpresas en Septiembre (en Mayo/Junio más). Para algunos era alguien más y para otros era ejemplo a seguir. Nunca tenía chinchetas y siempre acababa robándolas de algún corcho. La tiza era su mayor tesoro. Odiaba las pizarras y el frío invernal. Pero aún tenía esperanza. Esperanza al pensar que alguien lo arreglaría. Le gustaba hacernos ver que nada nuevo hay sub solem y que los pasillos, a veces, estaban llenos de animalicos. Nos hizo adorar a algunos la palabra "Estambul" cuando era piedra que caía en agua. Y repetía y repetía y repetía una y mil veces que esplendor ni tiene tilde ni equis. Había visto más libros ...

Día ciento cuarenta y cuatro.

This is, definitely, Hell. F.Offff.

Día ciento cuarenta y tres.

Que le den al mundo y a quedar bien. *