martes, 13 de abril de 2010

Día ciento cuarenta y cinco.

Aplícate la rima.

Y tenía un perro verde. Le encantaba la película de Tarzán y su fockin' madre en liana. Era tímida y se aturdía cuando la gente le hablaba en grupo. Y no, no tenía sacacorchos con el que desatascar las bocas de los que la rodeaban. Ella era la esperanza de muchos. Era el sufrimiento de otros, todo hay que decirlo. Era tristeza o felicidad y sorpresas en Septiembre (en Mayo/Junio más). Para algunos era alguien más y para otros era ejemplo a seguir. Nunca tenía chinchetas y siempre acababa robándolas de algún corcho. La tiza era su mayor tesoro. Odiaba las pizarras y el frío invernal. Pero aún tenía esperanza. Esperanza al pensar que alguien lo arreglaría. Le gustaba hacernos ver que nada nuevo hay sub solem y que los pasillos, a veces, estaban llenos de animalicos.
Nos hizo adorar a algunos la palabra "Estambul" cuando era piedra que caía en agua. Y repetía y repetía y repetía una y mil veces que esplendor ni tiene tilde ni equis. Había visto más libros y leído más películas de las que alguien pueda imaginar (y viceversa también, sí). Era creyente y profesaba su más devota devoción devocionante y emocionante a San Patrás (patrón de los que van de culo - cuesta abajo, con patines y sin frenos - por todos conocido). No le gustaba el blandiblú, no le gustaba para nada, es más, lo odiaba - y más cuando nos empezaba a salir por las orejas y los ojos a chorro por no pensar, sabía que es un asco.
Sabía un poco de árabe, no puedo decir exactamente cuánto y la echo de menos.

-·-

Hace un par de días estaba en el Tártaro enterrada en fango pero vino un ángel (no sé si del Cielo cristiano apostólico nosequé) y me rescató, para más información diré que me llevó al Cielo (pero de verdad, OH GOD!) (Ni nombre en vano, ¡ni leches!). Me enseñó dónde nacen las estrellas. Las estrellas blancas. Me llevó por caminos sin vallas a los lados mostrándome el peligro en cada recodo y me dejó respirar aire puro y pisar el suelo con pies descalzos a su lado. Me dio la vida otra vez. Me abrió los ojos para ver el Cielo junto a él. Next to him I was in Heaven. He is my Heaven. Y ahora ese ángel está en un infierno que no merece, en un infierno que no le corresponde. Y todo por mi culpa. Por engañarle (do not think bad) para que se quedase conmigo. Por querer saltarle encima desde el principio y por haberlo hecho anyway, any way y de cualquier forma y manera. Él es mi ángel y quiero que siga siendo así hasta que le den las alas que se merece. Porque eso es lo único que se merece. Unas alas.
Él es mi apoyo, él está a mi lado para insultarme cuando lo necesito y para abrazarme cuando menos me lo merezco y así se lo pago, sin dedicarle unas palabras cuando más lo merece, cuando yo lo estoy pasando mal. Es quien me corrige cuando meto alguna pata, lingüísticamente hablando (es mi As) y demás. No podría hacer nada sin él y, si lo hiciese, probablemente daría pena.
Le quiero y punto







*Miss ?

sábado, 10 de abril de 2010

Día ciento cuarenta y cuatro.

This is, definitely, Hell.


F.Offff.

Día ciento cuarenta y tres.

Que le den al mundo y a quedar bien.



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