sábado, 28 de noviembre de 2009

Día ciento treinta y cinco.

Agárrala con las dos manos, con fuerza. Con una mano acaríciale el cuello y déjate llevar. Cierra los ojos y siente cada centímetro de su suave cuerpo con la otra. Tan suave como la piel del Sol. Ahora empieza a tocarla más fuerte, más rápidamente, sin prisa pero sin pausa. Tócala hasta conseguir que cada uno de sus suspiros parezca una nota... compón una melodía infinita y tócala sobre ella. No le dejes respirar y siéntela como si fuese parte de ti. Ahora los dos formáis parte del mismo cuerpo, sois un mismo ser. No dudes en arañarla si te deja pero no hagas de sus gemidos una canción desafinada. No la dejes aunque tu cuerpo te lo pida con lágrimas. Para llegar a ser eterno hay que vivir toda una vida.
Ahora tú y ella sois un mismo ser.
Ahora tú y la guitarra sois un mismo ser.



Miss Lola*

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Día ciento treinta y cuatro.

Creando términos.

La creación de un nuevo término supone la aparición ( y necesidad de utilizar) de forma automática de su antónimo, de una palabra que defina a la idea opuesta a la que acabamos de nombrar. Ejemplos tales como "pequeño" - "grande". Si no tuviéramos una de las dos palabras, la otra perdería su significado. Es como si una palabra necesitase de la otra para sobrevivir. Ambas entran en una relación que las mantiene unidas pese a sus diferencias. ¿Qué conclusión sacamos de todo esto? Que el "blanco" no existe sin el "negro", que la "mujer" no existe sin el "hombre", que el "viejo" sin el "joven" no es nada... ¿Hablamos sólo de términos para designar palabras? NO. Y ahora viene mi conclusión, si cuando se crea un término se crea de forma automática su contrario, ¿qué hacemos creando términos como igualdad? Sí, lo sé, ¿qué fue antes? ¿La gallina o el huevo? Pero, ¿qué hacemos creando un "Ministerio de Igualdad" o "por la Igualdad" o como quieran llamarlo? ¿No es acaso retar a las leyes de la razón y tentar a la suerte hasta que algún estúpido cree el "Ministerio por la Desigualdad"?
Además se me plantean otras dudas, ¿por qué la gente que nos viene con el cuento de que "hay que concienciar a la población de que todo sea igualdad y amor de oso" es la que más se empeña en desigualarlo todo?
¿Por qué esa gente se empeña día sí, día también, en destrozar palabras del diccionario que nos han acompañado siglos llenos de Literatura, Historia, Música... ? ¡A nadie le puede sonar bien la palabra estudianta! ¡Es una aberración! ¡Un esperpento lingüístico!

Lo mejor son esas campañas publicitarias por la igualdad y contra la violencia de género. Para el que no la haya visto... Sale en primer plano una mujer diciendo: "De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo". Muy bien, estoy de acuerdo. Hasta aquí casi todo bien. Casi si tomas la palabra "hombre" con traducción directa del griego "anthropos, -oi". Pero poco dura esa emoción al ver que alguien utiliza esos términos tan etimológicamente correctos para referirse al ser humano. Sabes que el "Ministerio por la Igualdad" estará detrás de todo ergo utilizan la palabra derivada del "aner, andrós": hombre y sólo hombre, macho, varón. Bueno, llegados aquí, la campaña no es muy mala visto de una manera así como ¿etérea? ¡NO! Si tienes dos dedos de frente, te empieza a parecer casi bueno, pero deja de parecerte nada más. Y cuando ves como sigue el anuncio... deseas la destitución de alguien y la desintegración de algún ministerio. En la siguiente imagen (la siguiente a esa, depende de la versión; quizás sean varias vallas publicitarias...) se ve a un chico en primer plano y antes de que empiece a hablar sacas tus propias conclusiones: "Ahora es cuando el chico dice aquello de De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será más que yo". Pero no, amigo, de nuevo el feminazismo ataca sin mirar y el chaval dice aquellas dulces palabras que me revuelven el estómago cada vez que las leo: "De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo". ¿Perdona? ¿Menos? Veamos:

· Sujeto A (mujer) dice que el sujeto B (hombre) nunca será más que ella.
· Sujeto B (hombre) dice que el sujeto A (mujer) nunca será menos que él.
A nunca será menos que B y a su vez, B nunca será más que A.
Por lo que: A será siempre más que B no CONTEMPLANDO LA POSIBILIDAD DE SER IGUALES en ningún momento.
En resumen:
A siempre > B y nunca A = B

Por lo tanto, este ejemplo no vale para una campaña contra el maltrato o por la igualdad. Más bien, contra la igualdad y por el maltrato por parte de la mujer al hombre, es decir, que en todo caso valdría para una campaña en defensa del movimiento feminazi, por la desigualdad de géneros...
La frase que dice la mujer no es tan grave si se lee en otro contexto, pero parece tomar otro significado cuando habla su compañero de anuncio. Y este último es el que dice la peor frase de la historia: "De todas las mujeres que hay en vida ninguna será menos que yo". ¿Por qué? Porque en esta sociedad tan moderna en la que vivimos, si el sujeto B hubiese dicho la otra frase, la que sería lógica en pos de la igualdad, los medios de comunicación se habrían vuelto locos relatando una y otra vez el maltrato a la mujer desde esta campaña.
En definitiva, alguien debería soltar a los perros protectores de la igualdad sobre la persona que tuvo esta penosa idea. Y recordemos gritar todos juntos, cada mañana que: "De todas las PERSONAS que hay en mi vida, ninguna será más que yo".

Otro ejemplo que me llama la atención es el de algunos anuncios de juguetes "para niñas". Seré breve.

El primero, dos muñecos, gemelos, niño y niña. Si a la muñeca le "das de comer" al muñeco debes darle también porque si no "llora". Y otras cositas parecidas. El muñeco se llama Malo. ¿Malo? Estupendo. ¿Cómo nos tenemos que tomar esto señores de la industria juguetera? ¿Como un insulto y una degradación al hombre? ¿El hombre es menos que la mujer y hay que hacerle sufrir para luego, tras confortar primero a la mujer confortarlo a él después? ¿Que el hombre es malo? Es bastante parecido a la realidad actual, el hombre es el malo en todas las historias. Hay que darle todo a la mujer para después, si procede, dárselo al hombre... ¿Cuántos puestos de trabajo hay para cubrir las bajas de las mujeres maltratadas? No es que defendía el maltrato, ni mucho menos, pero ¡ojo! ¿Y los hombres maltratados? Cuando un hombre es maltratado por su pareja tanto psicológica como físicamente, este está atado de pies y manos, cualquier movimiento en falso despierta la ira colectiva en contra de los maltratadores y pasará a engrosar la lista de los cazadores cazados a la inversa. En fin, buen ejemplo para lxs niñxs. (Si nos ponemos fatalistas con los anuncios de moda, nos ponemos fatalistas todos hasta con los de juguetes ¡oiga!).

Segundo anuncio, un muñecx cuyo carro se convierte en una cesta de picnic y las dos niñas que lo protagonizan se van de comida campestre, cantando una cancioncita y diciendo al final de la misma (al aparecer otra niña en escena) que se van al campo para cotillear y, acto seguido, empiezan a reírse de la tercera... ¡Eso es! Dando buen ejemplo de nuevo, lo que deben hacer las niñas. Insultarse entre ellas, ¡bravo! Luego habrá quién se sorprenda cuando las niñas de doce años tengan como mayor ilusión la de entrar en algún reality show.

Y el tercer y último anuncio, pero no por ello menos inexplicable. Una casa de muñecas. Una muñeca mamá, un muñeco papá y un muñeco hijo. Yo siempre quise tener una, pero un poco distinta de esta, a ser posible. También viene con música este, muy bonita, muy pegadiza la canción. Pero prefiero olvidar. En resumen, aparecen los muñecos realizando las tareas del hogar. La mamá muñeca acaba así la canción (diciendo al "padre") (es un acercamiento a la canción): "Haz la cama Manuel, ¡en mi casa mando yo!"

Cuando mis futuros hijxs nazcan, voy a reventar todos los televisores / todas las televisiones (se me ha pegado) que estén a mi alcance si el país sigue así. Lo siento queridos esquizoides, he de retirarme, siento náuseas y me duelen los ojos. Quiero seguir siendo estudiantE y clientE de todo cuanto me de la gana. ¡No a la explotación del diccionario!




Miss Lolita.

Puede encontrarme en la sección de verano-otoño de antaño.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Día ciento treinta y tres.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

Puedo perder una tarde mirando el techo y estúpidos anuncios de preciosos zapatos por ciento cincuenta euros. Puedo perder una tarde escribiendo tonterías que no tienen ni cuerpo ni cabeza. Puedo perder una tarde pensando en el imbécil que arruina mi existencia. Puedo perder una tarde escuchando música demoníaca... pero nunca voy a perder una tarde leyendo un libro. Porque leer un libro no es perder el tiempo.

Pero, ¿a qué me dedico? Me dedico a pensar que voy a sacar algo en claro de todo esto. Me dedico a creer que voy a aprender matemáticas en dos semanas para tenerlo todo a punto. Me dedico a creer que los sindicatos valen de algo más que de paracaídas. Y me dedico, en definitiva, a perder el tiempo de soberaaaaana manera.

Podéis llamarme Miss Estúpida porque no doy más de mí. Soy imbécil y sensible. Y, si bien es verdad que en ocasiones toda mi sangre baja a mis puños, al final no pasa de ahí. No puedo más que mirar con furia al pasado y al presente (que también es pasado)... Con ira por saber que no hay nada peor que un tonto malvado. Un imbécil, un idiota. Y yo, tonta de mí, me dejo llevar por la maldad estúpida que me rodea. No ha podido conmigo de momento, no va a poder. Porque no me da la gana.

(Ahora es cuando me despierto y digo: no me lo creo ni yo.)





Miss H8.*