lunes, 25 de enero de 2010

Día ciento cuarenta.

Como decía mi querido Gustavo Adolfo...

"Hoy la he visto... la he visto y me ha mirado... ¡hoy creo en Dios!"

En Dios y en el fútbol cuando ese "la" sustituye a: ¡LA TARJETA ROJA QUE SE HA COMIDO CRETINO ROUNALDOU! Quizás no me ha mirado a mí, pero en fin, ha sido un momento precioso. Después de sufrir porque el Málaga no llegaba al gol, lo intentaba y lo merecía pero nada. Después de ver cómo este pedazo de "señorito" (jclacjiasocjsaicojsoa) metía dos goles (uno de ellos quizás acabado en -azo, sí) y acababa con las ilusiones malagueñas (y con las mías)-los comentaristas venezolanos (¿?) ya los daban por muertos y hasta incluso en descenso a 3ª Regional...-, me ha llenado de orgullo y satisfacción ver cómo le pegaba un puñetazo a Mtiliga justo cuando el arbitro estaba a su lado. Que conste que no me alegro de que haya agredido a otro jugador, pero es que cuando ha sacado la tarjeta OMFG!!. A ver cuántos partiditos le caen al nene por romper una nariz (eso debería ser duramente sancionado, ¿no? ¡Vamos a recoger firmas por ello!). Y dicen que entró al vestuario para pedir disculpas porque se arrepintió inmediatamente. Mentira, seguro que lo llevó el abuelo Floren de la manita. Manita. ¿Manita? Ah, sí, esa parte del cuerpo que tiene CINCO dedos como los CINCO puntos que separan als Millors de los Merengones.

De emes (Ms) va el tema. Como el M que es pichichi ahora mismo. El gran piojo saltarín. La pulga atómica. El Mejor jugador del Mundo. El Messias. Y ya está.

Volvemos a la mala rutina a la que me tienes últimamente acostumbrada, esto no puede ser. ¡Me vuelvo loca! Además por tu culpa hay suicidios colectivos de palomas y conciertos de pajarillos a deshora. No puede ser. No puedes coger y darle la vuelta al mundo así porque sí -a mí mundo y a todo lo que nos rodea-. No puedes hacerme andar bajo la lluvia para encima después dejarme solica. ¿A quién voy a abrazar cuando me dé la vuelta esta noche? Y lo que es más, ¿quién me va a abrazar a mí? ¡¿Quién?! No me gustan nada los despertadores y tú tienes toda la culpa. Toda todita toda. Si es que, ¡cómo pretendo despertar con una tía perforándome los oídos acostumbrada a ti! No es justo. La semana tiene que volar, comos las palomas. Y si no me creéis -parafraseando al maestro del PimPam- os vais a coger amapolas. ¡Güea!

¡Aupa Málaga Arsa-arriquitaun!

Se venden camisetas, creo :)

[Oh Dios mío, en el post anterior se me olvidó firmar, ¡qué he hecho! ¡Noooo!]



Miss/Señora de G.-P.

martes, 19 de enero de 2010

Día ciento treinta y nueve.

Felicidad es simple y llanamente tenerte.

Creo que esta debería ser la frase final-resumen de un gran textazo pero no tengo fuerzas, directamente. Así que así se queda. O...

¿Has oído los pájaros o soy yo que me estoy volviendo loca? ¿Sabes dónde no los vamos a oír? En casa. Parece un sueño que se va haciendo realidad. Sí, mi vida es tu sueño y por eso no me canso de presumir. ¿Tienes ya las chuletas? ¡Muy ricas! ¡Sí, señor! ¡Hagamos una fiesta para celebrar que vivimos como nos da la gana! ¡Sí! (Y hablando de chuletas... ¿legalizan copiar en exámenes pero siguen con la mier*a del cierre de páginas así porque sí? Estoy tan orgullosa de este país que me da por llorar a todas horas -mentira-.)

¡Qué ganas! ¡Qué ganas! ¡Qué ganas!

Oh, hoy me dieron una moneda de cien pesetas, ¡qué recuerdos!

Y tú, tú, tú, tú... que le das sentido a poemas, canciones, cuadros, libros, películas, obras de teatro, óperas y todo lo que sea una representación del amor. Tú que me haces pensar en todo eso que viene después del futuro (ya sabemos que el presente no existe, el presente es pasado y vivimos continuamente en el futuro, hablo de lo que viene después, mucho después). Tú que me haces feliz sonriendo.

Mi vida se ha vuelto un círculo, es perfecta. No me hace falta nada. No quiero nada más. Tengo todo lo que quiero y todo lo que necesito y me sobra tiempo para diseñar camisetas (al final).

Te como y te quedio pero sin odiarte, ya no (bueno, de vez en cuando.)

*aquí viene la frase del principio*

Las camisetillas:










jueves, 7 de enero de 2010

Día ciento treinta y ocho.

Roxanne!

Es que ya que es lo primero que vas a mirar por la mañana para que te alegre el día, pues ración doble. Escribo tan poco últimamente porque estar contigo es tan sublime que no sé ni cómo describirlo y ... ya sabes cómo soy, no me gusta decir las cosas si no sé decirlas correctamente... Y, ¿hablar de lo que significa estar contigo, de lo que siento cuando estoy contigo dejándolo a medias? NAIN. (Le estoy echando narices, no creas.).

Además, que no me inspiro estando tan bien. Es algo curioso y contraproducente. Cuanto mejor estoy, menos escribo, peor para mi blog, peor para ti que me pides demasiado. (Mentira, nada es demasiado.)

Y siento que no siento algo ahora cuando me meto en la cama. Me falta un no sé. Me falta algo (tú). Y mañana cerca más cerca de dejar a los cerriqueros (por favor), a esa gente que no sabe decir nada, hacer nada ni leer nada. A mis queridos ejején.

La lavadora va a entrar en mi habitación en cualquier momento.

¡Quédate a dormir!

¡Cómo echo de menos aquellos tiempos de ilegalidades nocturnas in the night! De Muchachos y cervezas, bueno, lo echo de menos en cierta medida, claro, no vayas a creer. Aquellas noches de salir por la ventana y volver a las mil y una noches.... (y cuatro) (¡ah! y casi cinco ya). Aquellas noches que se nos hacían días. Oír a los pajarillos y no querer ir a ningún sitio. Echo de menos la nieve y estar encerrados sin poder salir. Y el tiempo que pasó de unos días de noche a los otros blancos de nevadas....

Y te acabo de ver.

Sabe el Infierno la fuerza que voy a hacer por cambiar lo que soy ahora. Sep.





Miss LadyBugFinished*

martes, 5 de enero de 2010

Día ciento treinta y siete.

¿No aspiráis a nada? ¿En serio? Marremía (sí, con dos Rs).

¡Llevo tal locura de vida últimamente que no sé ni cómo ni por qué pega el pegamento! Soy feliz y aspiro vapores de color blanquiazuldosos. No tiene sentido hablar ni leer lo que escribo (hablar no ahora, hablar en general, ¡ay! ¡calla!). ¡Sus vidas no tienen sentido! Todo lo que quiere la juventud en este presente (quemedasco) es que les hagan la comida y la cama (yo también pero todo en una). Y ya está, te quieren echar a la hoguera por tener ganas de volar o algo más, pero... WTF! Y encima, se quejan y te marginan por edad.
Trabajar bien no está bien visto. Cuando digo esto sabes que asientes con la cabeza...

¿Las niñas ya no quieren borrachos? No, sólo quieren chulos de playa, chulopiscinas, cretinosronaldos, las niñas ya no quieren amor, sólo quieren dinero y fama. Ya no vale querer ser escritor, ahora lo mejor es ser una bailarina de prestigio en el puticlub de algún barrio sevillano, luego salir en la portada de alguna revista en topless y más tarde ir a Gran Germano. ¡Qué guay!

Y unos de Reyes piden ataduras (yo) y otros la libertad...

Dame, dame.

Que no quiero vivir en pecado y sigues tentándome cada día para que te diga lo inevitable y te tengas que merrimear conmigo. Para que te haga lo inevitable. // El amor no tiene edad, es decir, no tiene una edad marcada para conocerlo. Yo lo conozco ahora, tú no sé. Y el tercero me importa un pijo, en fin, el amor es una cosa muy jodi*a. Para mí no, la verdad. No me puedo quejar, si me quejo merezco ser pegada, de hecho. Creo que el amor es eso que todos buscamos aún cuando insultamos a las parejitas que nos rodean (envy). El amor es eso que no encontramos ni debajo de las piedras y que aparece un día diciéndote aquello de: "Oye, llama a esta que trabaja aquí que tiene la línea língel" y chuleándote y haciendo bromas a tu costa. Pero, ¿qué le vamos a hacer? Bueno, yo, personalmente, me lo voy a comer pa' quedármelo pa' mí pa' siempre. Y ya luego hablamos de alquiler y de vivir en pecado, que no quiero, ¡oiga!

Me voy a los juzgados de guardia, a pedir cita.

(Y por otro lado, con el corazón roto pero alado.)




Miss Enamoooradica*