martes, 30 de junio de 2009

Día ciento siete.

No te lo pongas en las piernas que me quema.

Escribo desde el interior de una nube con color, sabor y olor. Escribo desde una cárcel abierta. Un libro cerrado y una ventana entornada como una puerta. Escribo desde mi pasión. Desde que tengo memoria. Y escribo sin pensar en lo que escribo. No quiero. Todo el mundo tiene percances. Todo el mundo tiene un Cielo a su imagen y semejanza, sólo hay que descubrirlo. Pero también, todos tenemos un Infierno, mucho más fácil de encontrar. Mi cárcel es mi cuerpo, aunque puedo evadirme tan rápidamente como decir veintidós. Puedo volar cuando quiera, siempre que la ventana esté abierta (y ya no hablo sólo de la mía). Puedo imaginar ser peluquera de tus rizos perfectos. Caries que se pasea por tus ebúrneos dientes para después deshacerse en un baño de espuma, dentífrico y enjuague bucal. Puedo ser lo más escatológico llevado a lo divino (ambas acepciones están bien, me quedo con la segunda, sin embargo). Puedo convertir el oro en pan, la mirra en vino. Y con la plata decorar el borde de las llantas de un Ferrari. Puedo saltar sobre el mar y caer en tierra firme sin despeinarme porque soy también el Alfa y la Omega. Y podemos ir todos juntos de la mano más allá de cualquier entendimiento conocido. Escapar de nuestras cárceles cada noche y hasta la salida del Sol. Sin respetar las reglas. Sin querer. Los sueños son sueños hasta que se demuestra lo contrario. Y jamás volveré a vivir en las sombras del qué dirán porque yo puedo ir más allá como cualquiera de ellos. Hay una cosa que no tengo pero me sobra, vida social. No me gustan las pajaritas (que van con el piquito suelto) pero me encantan las corbatas. No me gusta que me aten pero me pasaría amarrada el resto de mi vida. Porque sí. Porque da igual lo que digamos si mañana todo va a cambiar. No está mal de vez en cuando pensar como la Môme Piaf y ponernos en lo peor. Y yo, tampoco, me arrepiento de nada, como ella. Tampoco es que. Pero que no pasa nada de nada. No quiero que nadie me corrija, dime tú por qué, pues obviamente por el opio, no. Bien. Volviendo al tema de mi nube, con color, olor y sabor. Todo lo que no tiene el agua lo tenemos los demás, gracias a Dios. Y a quién más quiera. Se hace tarde y me tengo que marchar. Y me voy pero te juro que mañana no sé si volveré.


Y sí, hay más gentuza (dejémoslo así) que perros descalzos, vacas con ubres y gallos con cresta.


Y algún día, todos y cada uno de ellos tendrá su recompensa... Ya llegará la hora de recoger lo sembrado y yo estaré disfrutando desde mi tumba, así en la tierra como en el Infierno.






Miss Ynomeimportanadanadanaaaada*

lunes, 29 de junio de 2009

Día ciento seis.

Mamá, mamá, que en el colegio me quieren pegar. Bien.

Cuando piensas que has visto todo lo que tenías que ver, viene un ser alado y te quita la venda de los ojos. Y ¡adiós! Ni canasta, ni cesta, ni balón blanco dando botes. No hay nada. Sólo la sorpresa de encontrar a gente tan sumamente bizarra a estas horas de la vida. Cuatro días. Y llevo dos amenazada en diversos medios. Bien. Me gusta ser el centro de vuestro universo. ¡Arriba el Paocentrismo! Mañana más, mañana mejor. Mañana me como un caracol y me acuerdo de las noches que he pasado mirando a las estrellas sin parpadear. Nunca volveré a ver una uve de patos. Está clarísimo. Pero, no moriré sin verla. Dicen mis amigos que perro ladrador... Yorkshire por naturaleza, natísimamente. Nato. (Y la nata que vuelve, tan ricamente se pasea a sus anchas por los escotes.) Que al revés es Otan. (Sí. He dicho exactamente eso.) Y claro, si puedo decir que no soy creyente, que no me creo lo que veo, que sólo me creo lo que toco... pues hasta que no toque... No me lo tendría que creer. Por lo menos, catapún. De momento, no me creeré mucho. Y solicitaré todos los cambios necesarios para que en mi vida lo más importante sea mi culo. No vale de nada lamentarse después. No vale de nada tanta tontería. Las lenguas de serpentina me comen a mí los dedos meñiques de los pies y me hacen reír por las cosquillas. Pero mañana, ¡zasca! Y ¡gracias al Señor Todopoderoso de lo que me he librado a tiempo! Ya me veo casada con ciento y la madre y la madre de su madre a este pasito pasito (que es como se hace el caminito). Pero no, gracias al Pastor de Judea, mi cuerpo se ve libre y mi cabeza feliz como una ferdiz (sí, ferdiz). Y no dejo de inventar palabras porque ya nadie NADIE nadie me pide explicaciones por cada línea de las que escribo de forma inconsciente (o sea, todas). Y... ¡sólo me quedias por llevarme la contraria! Pero me da igual (en parte, porque en parte lo haces). Y si me da igual, soy feliz. Y si soy feliz, todo me da igual. Y aquí viene la explicación de por qué lo llaman Bucle. Pero se acabó. Se acabó lo que se daba. Se acabó desvariar de madrugada. Se acabó. Y vuelve a empezar again/eguén. Sobretodo, se acabó el desviar la mirada. Me da igual. ME DA IGUAL. Tal vez mañana vuelva a soñar con vampiros dulces de piel clara. Pero hoy no. Volveré a reírme de la Luna por parecer un gajo de limón en un vaso de chupito con tequila. Pero hoy, no. Volveré a recorrer con mis manos su piel como si se tratase de la carrocería de un zetacuatro (este es el piropo más bonito que he hecho en mi vida). Esto, en un par de horas quizás. No volveré a pasar una tarde entera con la mirada perdida, no volveré a pensar en tonterías, no volveré a preocuparme del qué dirán ni de lo que digan. Eso nunca.

Me miran desde la pared... Marilyn, Audrey, Bob, Mick y Peter, mis amigos plasmados en papel. Son testigos de todas mis paranoias. De todas mis estupideces. De todos mis llantos y mis risas psicotrópicas. Saben quién soy y, probablemente, sean los únicos que lo sepan realmente. Gracias al respeto que profesan desde sus respectivas cárceles de papel. Silencio auxiliador.

Algún día, me dedico a escribir algo en serio, va.





Miss OhmyHolyBoob*

domingo, 28 de junio de 2009

Día ciento cinco.

Ché, cuéntale a tu mamá que soy la reina de las cantinas cada noche. Dile que no se asuste si abre la puerta de tu habitación y estoy allí. Es bueno acostumbrarse a la oscuridad cada día (mentira), pero necesito luz (verdad). Mucha luz y fuegos artificiales y cositas de colores con olorbor a fresa. Bien. Dile a tu mamá que mañana será otro día y que la vida son dos días y que día a día se aprende más que en el colegio privado en el que estudiaste. Dile que también tengo sentimientos aunque ella quiera aplastarlos con su gran matamoscas. No caces mosquitos porque son de todo (lo que más, peligrosos) y no te dejes engañar por esas bonitas náyades que siempre van desnudas. No hagas caso de los cantos de las sirenas porque no llevan a ninguna parte. Lo único que tienes que saber es lo que quieres. Lo que quieres aunque no quieras quererlo para saber por dónde pillar al toro. Dile a mamá que a veces me duelen las rodillas de suplicar perdón. Dile que me encanta fumar cachimbas, una detrás de otra. Y que en una cama grande todo sabe mejor. Dile que la nata es para los novatos. Que las fresas son rojas como las fresas. Dile que quieres todo y sabrá que todo es suficiente. Pero, por favor, no le digas que casi te dije la frase prohibida en una noche de muñón.

Pero muñón, no es malo.

La mejor clase de filosofía a la que he asistido en mi vida fue en una sala de Urgencias. Aprendí cosas como que la vida es un suspiro que no sabemos qué significa realmente y que no se valora para nada lo que tenemos con dos grandes frases:

"La vida son cuatro días de no saber a lo que vamos a llegar una vez que se acabe todo."

"Antes sólo comíamos magdalenas en Pascua, en fiestas... Ahora estamos inflados a magdalenas."



Bienvenido a la república independiente de mi cabeza.





Miss WhateverLess

sábado, 27 de junio de 2009

Día ciento cuatro.

Lo mejor para un mal día, es desconectar. ¡Perdona! Si yo ya no tengo malos días. Es verdad, ¿"cualquier tiempo pasado fue mejor"?, hombre... si hablamos del siglo segundo antes de Cristo, a lo mejor. Pero, en fin. Que lo único que me reconconconcome por dentro es haberle sido infiel a mi tan fiel compañera de los jueves (viernesabadomigolunesmartesmiércoles).

Lo siento querida, lo nuestro parece que está a poco de acabar. Muy poco. No me sienta bien salir contigo. Me dejas graves secuelas y me estás echando a perder. Por otra parte, he de confesarte que he conocido a un Moreno que... ¡menudo moreno! Cierto es que él es comparable a tres como tú y bastante más caro y más difícil de conseguir (por lo visto no nos gusta el beerreú), pero es tan dulce. Tan suave. Tan tierno y tan cariñoso y me trata ¡tan bien! Nunca una mala cara y siempre viene dispuesto a todo on the rocks. También sé que tenéis un buen amigo en común... llamémoslo "El Asiático". Y cuando os lo montáis por separado, dáis gloria, pero espero no veros nunca juntos.

Volviendo a lo importante, lo que importa, lo que me importa, lo que no te importa y lo que me importa una mierda que te importe. (¿A que "importar" suena como rarete después de esto?). "Michael Jackson ha muerto", no, no quería creérmelo. He's bad y bicho malo nunca muere. El arte estrámbotico y la locura revestida de fama. Pero el rey (o presidente de la república, whatever).

Subir las escaleras que van hasta el cielo y mirar por la ventana y ver un coche aparcado en segunda fila con los cristales empañados. Noche de psicosis. Tú ven. Vente. Y despertar empapada en sudor gritando y buscando al dueño de esa perfecta voz. ¿Dónde está? ¿A dónde van todos esos sueños rotos sin alas para volar? Se acabaron los juegos, se acabó la Navidad, la felicidad por ver un sueño cumplido... y aunque ya haya pasado, no cualquier tiempo anterior fue mejor. Never. Nunca va a volver nada de lo que has vivido pero eso no significa que no puedas volver a vivir algo igual o mejor, perdona, mejor. Siempre mejorando lo inmejorable. No digas que aún son las 22.30 si tienes ganas de salir, dí que ya son las 22.30. Positividad y piedad al volante. Todo esto pisto que me he guisado yo sola en un momento no significa que esté loca, pero demuestra que tú (sí, tú) sí que lo estás. Tú eres el que está leyendo todo esto y el que está aguantando que lo insulte y sin embargo, sigues leyendo porque sabes que pronto acabará. ¡Cuánto nos gusta saber de la vida ajena! Ya tengo reservada mi escalera al cielo y si algo es cierto de todas estas conclusiones estúpidas a las que llego cada día, es que los mosquitos nacen de la luz. No hay más explicación. (Habitación cerrada a cal y canto y uno dentro... WTF?!)

Y recuerde que somos un problema 24 horas.


Miss Iber! /aiba/

lunes, 22 de junio de 2009

Día ciento tres.

Ana y Mía van de la mano juntas para enfrentarse a tu cuerpo. Mal, lo estás haciendo mal.

No está bien ver cosas donde no las hay. No hay que llevar el heliocentrismo por bandera, el egocentrismo tampoco. Me da igual, mi centro es mi ombligo. Obvio como el opio mismo. Lo que más le gusta a la que gente que no le gustas es verte pasándolo mal. Seas quien seas y sean quienes sean. No puede ser. No puede ser. No puedes ir por ahí como un duende robando bebidas en la madrugada y hacerme reír, ¡no! ¡Espera! ¡Esto sí que se puede! Como ponerle los cuernos a todas las Rubias, con todas las que se te ocurra. Una y otra vez la misma noche. Es genial. Y al día siguiente. Una mosca que no deja de molestar, pero me da igual. Y no quiero que me dé igual. No creo que esté bien que me dé igual. Pero ya que más me da. En fin. Sólo quiero escaparme un fin de semana y leer por el camino. Volver sabiendo que cada día descubro a alguien más que estaba ahí, que ha estado ahí siempre SONRIENDO. (No, esto casi no es por tí, nena). Y saber que esa persona podría odiarme y estaría en todo su derecho, pero me invita a ver su pequeño huerto. Bien. No, no, no, no te vayas de madre que ya ibas a empezar a hablar de lo que no quieres hablar. Se acabaron esas tonterías. Y, ¿a cuánto? ¿Diez metros? Es un chiste. Nunca, nunca, nunca digas nunca. Porque luego se te cruzan los cables y ¡zasca! Y ya está. Me da igual que digan, que miren y que piensen lo que quieran. Ya he vivido cohibida demasiado tiempo, ya me han prohibido demasiadas cosas. Antes ardía en llamas y hoy soy el Fénix que renace de sus antiguas cenizas que tanto tiempo han esperado para el nuevo despertar. Hoy estoy bien, mañana estaré mejor. Y ya me da igual todo. Todo. (Y si lo vuelvo a decir será una triple mentira y ya está bien por hoy.)

No te odio, aunque cada día lo haga un poco más.

[Lloro cuando los ángeles merecen morir... Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Padre, ¿por qué me has abandonado?]

Gracias por llegar hasta aquí, yo me voy a soñar con los ciento tres yorkies.



Miss Dontcareaboutathing.

sábado, 20 de junio de 2009

Día ciento dos.

-Como quieras.
-Se me ha ido todo de las manos...
-¿Cómo? ¿Qué significa eso?
-Antes de estar aquí, ¿qué es lo último que recuerdas?
Entonces fue cuando vino a mi memoria la imagen del ataúd, el terror.
-¿Qué...? ¿Qué ha pasado Eneko?
-Bien, antes de eso tuvimos un encuentro, digamos, un poco... salvaje. Te mordí.
-Vale, me muerdes siempre, ¿y?
-Pues que esta vez te mordí más, de más, es más, te mordí del todo.
Aquí, mis ojos se abrieron como platos.
-¡¿Cómo?!
-Justo lo que estás pensando.
Claro, por eso había dormido en un ataúd.
-¡Un momento! ¡Esto no me cuadra! ¿Me estás diciendo que me has convertido?
-Sí.
-¿No se supone que toda la mierda esa de la transformación lleva su tiempo?... ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me mordiste?
-¿Desde que te mordí?
-Sí.
-Pues... doce días. Ya eres una más.
-Vale, esto es una broma, además, siento aún dolor en las manos de cuando abrí el ataúd. ¿Qué me dices a eso?
-Pues que a los vampiros se nos -recalcó bien el "nos" el jodido- mata con estacas hechas de... ¡adivina qué! Y eso, madera, es lo que tienes tú debajo de las uñas.
Esto me dejó sin palabras. Doce días. Vampiro. Eternidad.
-¿Me estás diciendo que soy un ser no-muerto semi-inmortal?
-No, te estoy diciendo que eres un vampiro.
-Vale, bien, pero mientras lo asumo, ¿me puedes quitar estas putas miniestacas?

Eternidad, adiós días de mariposa, adiós dolor (menos este que sentía ahora, el peor que había sentido en la vida), adiós a todo lo que no me gustaba de esta vida terrenal. Sí. Podría conseguir todo lo que quisiese, ahora sí. Y...
-Eneko, ¿dónde estamos ahora mismo?
-En tu piso.
-Cuando dices "mi piso", ¿hablas del piso que comparto con mis (para nada) queridas compañeras del trabajo?
-Sí.
-¿Dónde están ellas?
-Bueno de... alguien tenías que alimentarte.
Muy bien, no podía pasar nada mejor en este momento.
Y llamaron a la puerta.



Es que no, no me da la gana de salir sola. Pero no nos vayamos a confundir tampoco. Escribir en la cama es un placer comparable a todo lo mejor que se puede hacer en la cama: saltar, deshacerla, partirla... Bien. Pero escribir en la cama... buff. Aunque la verdad es que soy un poco adicta (digamos yonki) de la escritura, no la puedo dejar un segundo al margen y cuando intento hacerlo me entra el mono y tengo que escribirme en el brazo, por lo menos. Menos mal que se acerca el verano (se acerca, dice, con cuarenta grados a la sombra) y tengo unos muslámenes dignos de cualquier buena jamelga (donde escribir, obviamente, siempre y cuando no prohíban la ropa corta (ya sabemos todos que "prohibir es despertar el deseo", así que yo no lo haría, por no tener que hacerlo). Bien, gracias, mil gracias por leer esto (a todos y cada uno) (Jarl, le puedo empezar a dar gracias a la Virgen de mi pueblo y todo esto, supongo). No, nos gusta liarla a los jóvenes de hoy en día. Sí, sigo siendo joven, aunque hasta hace unos meses me dedicase a hacer tricot (tricoting you) y a casarme. Ahora ya, he desmadurado y me siento como una jovenzuela de quince años. Vale, de diecinueve, exactamente los que tengo, sí (esa camiseta está encargada). Bien. Bien. Bien.

Mamá, ¿cómo es la Luna? La Luna, hija, es como el Mar. ¿También tiene olas? Sí, pero la Luna además tiene poderes que el Mar ni siquiera imagina. Mamá, yo quiero ser como la Luna. No hace falta que lo pidas más, ya lo eres. Eres una Luna en la noche de mi vida. El centro del universo selenita. Eres la blancura y el resplandor en una noche salpicada de estrellas que quieren ser como tú. Estrellas que aunque sean el centro de su propio universo, no tienen uno como el tuyo. Eres la más deseada por todos y cada uno, aunque nadie lo diga en voz alta por miedo a perderte. Tú ya eres la Luna, mi vida. ¿Y el Mar, mamá? ¿Qué pasa con el Mar? El Mar vive pensando que es algo más de lo que es. Piensa que porque todo el mundo lo utiliza para mirarse es el centro del mundo. Piensa que todo el mundo pasa por él porque es indispensable, pero sabes que no, lo único indispensable en este oscuro mundo es la luz y tú eres luz. Mamá, me da pena el Mar, no quiero que esté triste. El Mar no está triste, nunca lo está, cielo. El Mar es feliz en su ignorancia, jamás abrirá los ojos para ver quién lo mira con ojos dulces por miedo a ver a los que no quieren mirarlo. Es feliz viendo el reflejo de la realidad sobre su propia superficie. Mamá, yo quiero ser la Luna. Y yo, mi vida, a veces quiero ser como el Mar.


Bendice ¡oh señor! los zumos fermentados que bañan nuestros cuerpos por dentro. ¡Amén!



Miss Tripartita.

jueves, 18 de junio de 2009

Día ciento uno.

Sólo ves lo que tus ojos quieren ver. ¿Cómo puede ser la vida como tú quieres que sea? Estás congelado cuando tu corazón no está abierto. Estás tan consumido con todo lo que consigues. Malgastas tu tiempo con odio y arrepentimiento. Estás congelado cuando tu corazón no está abierto. [Frozen, Madonna, versión MissLess] Mas cuidado si lo abres, entonces es cuando viene el dolor seguido de lágrimas. Mañana nos toca la visita al Infierno como todos los jueves. Sí. Mañana ya toca. Ya se ha olvidado todo lo que decían sentir unos y otros. Ya da igual, la vida. La vida da igual ya. Y un día de estos a lo mejor me entero de que soy madre o he matado a alguien. ¡Ay si las miradas matasen! ¡Ay si la envidia fuese tiña! Let's spread the word.

Abrí los ojos, no podía ser verdad. No veía nada. Intenté levantarme pero algo me lo impedía, era el Terror. Asustada comencé a gritar, pero de mi boca no salían más que unos leves susurros. Mi voz no era más que un murmullo en la oscuridad. ¿Dónde estaba? El tiempo se me antojaba eterno y el aire insignificante. ¿Dónde cojones estaba? Cuando conseguí levantar la mano sólo fue para descubrir que estaba encerrada en una caja. Una caja de madera revestida de algún tipo de tela. Levanté la otra mano, comencé a arrancar el forro. No podía ser verdad, no podía ser verdad. Llegué a la madera. Sí, era justo lo último que desearía cualquier persona. ¿Dónde estaba él? Y, ¿qué hacía yo allí? Vale que me lo estuviese montando con un no vivo, un no muerto, un puto vampiro, pero ¿qué hacía yo en su ataúd? Comencé a arañar la tapa desde dentro hasta notar que se astillaba bajo mis uñas, pero esto sólo me produjo un inmenso dolor que nunca olvidaré. ¿Dónde estaba el vampiro? Conseguí doblar las piernas para empujar hacia arriba y mover la tapa justo a tiempo para sacar la cabeza de allí dentro y vomitar sobre una roja alfombra de lo que parecía ser una habitación muy cara. Ya se sabe, tanto tiempo para ahorrar, años, décadas... siglos. Salí de mi confinamiento arrastrándome y me dí un golpe en la cabeza al chocar contra el suelo. ¡Joder! ¿Algo más? Obviamente, después de todo, perdí el conocimiento. Me desperté en la cama, pero no era mi cama, era como la cama de la suite presidencial de algún hotel de lujo. Estaba empapada en sudor y blanca como las sábanas, ataviada con un camisón al más puro estilo de la niña del Exorcista. Muy bien, siempre divina para cualquier ocasión. Me di la vuelta sobre mí misma para comprobar qué o quién era lo que me estaba vigilando ya que notaba una presencia junto a mí. Allí estaba él, tan tranquilo como siempre. Estaba desnudo y su cuerpo ebúrneo se me antojaba un capricho de los Dioses. Empezando por su blanco rostro, suave como la brisa y los cantos de los pájaros a las cinco de la mañana. Ojos negros, dentadura perfecta (esos colmillos que tan cerca habían estado de desgarrarme la garganta tantas veces), mandíbula cuadrada, nariz afilada. Su duro pecho sin mácula. Marfil contra marfil contra marfil contra marfil sus abdominales. Y al bajar un poco más, perdí el sentido de la visión cegada por la lujuria. Me erguí utilizando sus brazos para ayudarme a levantar. Me situé sobre él y antes de que pudiera hacer nada más, él me bajó con un leve movimiento, como si apartase una mísera mosca. Intenté detenerlo pensando que era una pérdida de tiempo por mi parte, pero para mí asombro, pude con él. Hicimos el amor como nunca lo habíamos hecho antes, ya no podía parar. ¿Qué estaba pasando conmigo? ¿Por qué tenía más fuerza que él? ¿Por qué ni quería ni podía parar? Fue entonces cuando él se incorporó y me dijo: 'Nena, tenemos que hablar.' ...

Al final del sueño es cuando pasan las cosas importantes, cuando no te quieres despertar porque sabes que lo que llevas esperando toda la noche va a ocurrir. Me da igual ser pequeña, ser grande. Ser rápida o ser lenta. No saber en qué dirección debo huír y acabar corriendo siempre en la dirección equivocada. Lo único que me importa es pasármelo bien, déjame dormir. No dejes de cantarme canciones de Mclan que 'el que la sigue la consigue'. Y cualquier día es cuando yo voy y me emborracho de música y acabo vomitando todo esto que está aquí. Y ya puede bajar Dios y su puta madre a decirme lo que quiera que me da igual. Ya todo me da igual. Mirar, que me miren, que me digan, que cuenten, que mientan y que se inventen. Que me tiren cosas, ¡como si me tiran tejados! Me da igual, me da lo mismo. Sólo quiero desconectar, reírme, ver vídeos estúpidos y películas enlasquenosentiendená. Y comer(te) chocolate. Aijeityu. Graciarl.

"Y un día voy y ... te miro."



Miss Aycagustomequedao.

miércoles, 17 de junio de 2009

Día cien.

Debía escribir, lo necesitaba. Mi mente se encuentra en un estado de asimilación/transición (a la vida moderna con J.B. [que es José Benedicto]). Melancolía y soledad luchando contra el placer, la ambición y la felicidad pura (esa que se ve en una "simple" sonrisa). Un no saber qué querer. Un no saber qué decir. Contar hasta cien y subir por esas escaleras que antaño me volvían loca. Oler con otro olor y que mi boca sepa a chocolate belga. Contemos hasta mil y dos mil y tres mil y hasta el ocho tumbado si es necesario hasta que nos demos cuenta de que no hay por qué contar. Si cierro los ojos, seguro que veo el Sol y no me ciega. Seguro que la Luna parece contenta hoy. Hay viento. Hay luciérnagas en la oscuridad de la noche que brillan como si fuesen simples trozos de papel reflejando la luz de una farola. Hoy no hay tormenta. No hay miedos, no, sí los hay. Pero es mejor escuchar el silencio. Escuchar una canción en silencio. No hablar. No preguntar por miedo a las respuestas. ¿O miedo a que no sea miedo? Necesitaba escribir, ya lo he dicho. Que debía hacerlo. Y gritar por la ventana como estoy haciendo ahora mismo. Poner un coche a 180 km/h y reventarlo contra ese gran muro que hay enfrente. Contar historias de terror, hablar de vampiros sabiendo que más tarde no podré dormir (y utilizarlo de excusa para estar aquí). No, no hablo de vampiros con asiduidad, pero no importa. Ellos van a todas partes conmigo, se alimentan de mi sangre y también suelen darme de beber a mí de la suya, pero no salen de día y no quieren hacer el bien. Son seres no-muertos, pero no están vivos, ni lo quieren estar. Son realistas, ellos sí que tienen todo lo que quieren; es lo que tiene vivir tantos siglos, puedes acumular grandes cantidades de dinero. Y ya está. Pero no, dejémonos de historias sobre vampiros buenos que intentan conquistar a una chica y que pueden salir de día a la calle o que quieren salvar el mundo, no nos gustan esas historias, no. Nope. No. Nain. Tanta negación acabará siendo una afirmación. Ahora viene el momento ilustrador/tativo: sinónimos de "hate" (odiar en inglés) son "detest", "dislike". ¡Vaya! ¡Cuántos sinónimos! En fin, vuelvo a mi mente. Quiero volar pero me da miedo perder las alas por un soplo de aire. Sé que un día lo conseguiré, que dejaré atrás todo lo que me tiene retenida (nada) para volar en otra dirección; quiero ir a países cuyos nombres no sepa pronunciar, comer platos desconocidos para mí, quiero aprender mil y un idiomas... Quiero vivir, vivir, vivir. Quiero ser, existir y pensar y existir más tarde. No quiero aprender a estar quieta. Ya lo he estado bastante. Quiero estirar las piernas de una vez. Se acabó lo que se daba. Se acabaron las tonterías. Se acabó el estar pendiente y que estén pendiente de mí. Un día más y me queda un día menos. ¿Se arrepiente usted de algo? No, gracias, todo bien por estos mundos pseudodivinos. Quiero quiero quiero.






Miss Less

[Sí, la foto de arriba significa que todo lo que yo veo cuando miro el mundo es eso... todo lo que nadie (o muy poca gente) más ve.]

martes, 16 de junio de 2009

Día noventa y nueve.

¿Por qué ya no nos gusta hacer nada por nosotros mismos? Creo que hasta el "ya" me sobra. ¿Por qué a lo que aspiramos en la vida es a tener todo hecho? ¿Por qué nos quejamos por todo? ¿Por qué nos quejamos de nuestro trabajo? ¿?

Soy feliz, tengo todo lo que el dinero puede comprar, todo lo que quiero. Sólo quiero éxito y fama, el resto para los demás Quiero morir rodeado de prostitutas plañideras que vayan a contar mi vida y obra para pagarse las tetas. Que hablen de tí, da igual si mal o bien, pero que hablen. Se acabaron las historias de hadas. ¿El amor? No existe, ni siquiera como reacción química. Sólo es algo que te ata a otra persona durante un tiempo para después darte cuenta de lo que todo el mundo de más de treinta sabe. Vivir es morir. Y yo prefiero morir solo en una habitación mientras alguien celebra con champagne que se ha librado de mí mientras paga al sicario. Ser historia para siempre, mejor que ser alguien más. Eso es lo que todo el mundo quiere y pocos se atreven a gritar en público. Paso de la vida bohemia pero paso de socializarme con cualquieras. Yo también (como tú) quiero ser Inmortal y vivir para siempre. Morir dejando algo que no se pierda en un par de generaciones. No quiero tener hijos aunque quiera hijos. Me niego a que mi legado sea carnal. Al fin y al cabo todos sabemos que la vida sólo es carne. Pero yo quiero ser algo más. Ocupar un hueco en el Saber, en la Verdad. Sí, ser conocida pero no respetada (eso me da igual) por nadie y luego morir en un motel de carretera y que me encuentre la mujer de la limpieza. La soledad me da igual. Me da igual ser una persona antisocial y miserable mientras siga siendo siempre yo. El sentimiento muere una vez que descubres que no hay excepciones y te hace ser una puta piedra. Todos somos iguales. Nada más que falacias everywhere. ¡Qué asco! ¿Qué asco? No, que gusto descubrir la verdad a tiempo. Esta vez sí que voy a escribir eso de que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. ¿Por qué vas a sentir algo por una persona que demuestra no sentir nada por tí? ¡Ay! A cuantos les viene que ni pintada esta frase. Y me importa lo que significáis para mí (nada) que esto os moleste.

Miss Lenguaviperina.

Y el resto me podéis ir comiendo las entrañas porque son para vosotros. Un día me despertarán muerta y se acabarán las manias autodestructivas.
¡Ay! Lo que llegué a hacer por amor sigue cicatrizando.


***

sábado, 13 de junio de 2009

Día noventa y ocho.

Sí, está bien, lo confieso. En un principio, antes de la materia, fui un ente etéreo incorpóreo y un sin fin de redundancias metafísicas más. Y ese ente que yo fui, era de sexo masculino, hasta tenía nombre (Sergio). Pero algo ocurrió el día que me tocó ir a recoger mi cuerpo, me quedé durmiendo (eso no cambiará never ever) y cuando llegué sólo quedaba uno de mujer. ¡Mierda! Pero era uno de Agosto y ya habían empezado los dolores de mi madre, no podía esperar más et voilà! Aquí estoy, por un maldito despertador. Atrapado en un cuerpo (perfecto, por otra parte) de mujer. De ahí viene todo: fútbol, coche, Muchachadarl, el anticuchicheismo...
¡Qué complicada en la vida! ¡Hay que buscarle explicaciones a todo!

Ayer hice un largo viaje. Fui del Infierno al Cielo. Realmente sólo están a un par de manzanas, pero Eva bien sabe que una manzana puede ser un mundo. El Infierno ya sabemos todos comos es (más cuando intentan derribar la puerta del baño) pero esto es otra cosa. No sé si era el Cielo o el Olimpo. Fue un cambio bastante grande. En el Cielo no hay alcohol (si quieres, sí) pero hay ángeles y dioses por todas partes. Seres inmortales que serán recordados por una cosa u otra. Hay ángeles hembra, también, con largas melenas morenas y caras de muñeca (este ángel me acompañó toda la noche a partir de mi huída del Infierno). Esa flor eterna que habita en mí. La muñequita gótica, la La Piedra. Ya sabe ella quién es. ¿Cielo? ¿Infierno? Siempre el Infierno será más tentador, pero este Cielo se me antoja agradable. No me hagas escoger. Se ve bien. Se ve con estilo. La música es celestial y los coros, mejor. Este Cielo tiene Swing y también tiene sus propios sultanes.

[Dire Straits' time]

Y no, no no no. No tengo tanto que no sepa decir cuando les conocí. Pero tengo algo mejor. Cuando estamos bien nunca nos damos cuenta de lo que tenemos. Nunca. No importa de lo que esté hablando, porque siempre será así. Pero cierto día, un amigo te ve por la calle destrozada, lleváis meses sin hablaros, no os llamáis, podéis vivir el uno sin el otro. Pero seguís siendo amigos y sabes que estarías dispuesto a comerte al mundo y a cualquiera que se ponga por delante (hipérbole sí) por esa persona. Así sabes lo que es la amistad. Y por pequeños detalles de más personas aunque sabes que para nadie eres el mundo, que para nadie eres imprescindible, te da igual, porque sabes que para un par de personas eres importante, igual que ellos para tí y por eso, por eso puedes comerte al mundo y el mundo. Gracias (ahora es cuando espero que estés leyendo esto y te des por aludido, Carlitos).

Miss Lessbutalittleless

jueves, 11 de junio de 2009

Día noventa y siete.

Déjame entrar en tu cuerpo esta noche. Ser la luz de la noche, también. Déjame ser un eclipse de Luna. Una noche negra. Déjame ver amanecer en la puerta del Infierno. Déjame gritar y salir corriendo para encontrarme con mi final. Déjame huir en dirección contraria. Déjame llorar. Gritar todo lo que quiero decir. Déjame seguir siguiendo. Déjame sola. No necesito de nadie para poder soñar mi propia fantasía. No necesito haber montado en un globo aerostático para poder describir lo que se ve desde ahí arriba.

Esta noche es noche de Infierno. Es para ir a ver a las putas Rubias y acabar con cada una de ellas. Hoy morirán en mis manos. No queda nada por lo que preocuparse. No hay por qué guardar las formas. No hay por qué disimular una felicidad que no existe. Hoy ahogaré mis penas en alcohol y pienso no levantar nunca. Hoy caeré al Tártaro para acabar mis días rodeada de demonios. Sin saber por qué y descubriendo que sé toda la realidad. En este río ya no queda nada. Vamos a jugar a ciegas. Vamos a dejarnos llevar. No puedo aceptar lo que ha pasado. Lo que he hecho. [Inciso] Eso es, cuando estoy escribiendo esto, mi cerebro desconecta de todo lo demás. No sé cómo describir esto tampoco. Esto esto esto. Soy Julieta en el balcón pero no tengo miedo a saltar. Hoy sin miedo a saltar. Un poco menos hoy.

[Salir, beber.]

Me gustaría saber qué es lo que quiero decir exactamente. Hoy quiero comerme un diccionario entero porque estoy sin seyestar.

[Se los han quedado las flores.]

Me voy a escribir al parque.




Miss Less*

miércoles, 10 de junio de 2009

Día noventa y seis.

Los corazones son como las puertas de los coches. Algunos cuesta mucho abrirlos y se abren poquito cuando lo hacen y otros, otros se abren demasiado.

Close the window, do not let me in. I'm just a demon of the night. Just a whisper, a light you thought you have seen. Sólo una flor perdiendo sus pétalos uno a uno. Una mancha en la noche. Un reflejo color sorpresa. Un rapto de Europa tan fugaz como una estrella. Un adiós-hastamañana. Un dolor de madrugada. No me dejes entrar, sigo siendo malvada. Una sonrisa a medias, una mirada con los ojos cerrados. Soy el Sol de noche, la Luna de día. La brisa que corre en una habitación cerrada. Soy los besos a escondidas de dos niños pequeños en la Caverna (la oscuridad de la ignorancia). Soy una ninfea. Soy luz en la noche y locura nocturna de día. Soy Saber y soy Ignorar. El Alfa, la Omega. Alegría y Tristeza. Soy el mar azul y el negro carbón, el rojo fuego y el verde esperanza. Esperanza y soy Desasosiego. Soy el Placer. Soy y no soy y sigo siendo dejando de ser. Locura en los dedos. Sangre en el alcohol y fuego en la cabeza. Soy saber ser. Soy Soledad en rincón, soy Ostracismo. Misantropía y Filantropía cogidas de la mano en la misma cama. No soy bondad, no soy pureza, no tengo paciencia, no juego limpio, no soporto, no me callo, no quiero no quiero no quiero. Soy una piedra. Un demonio de la noche y un susurro, una luz que pensaste haber visto. Cierra la ventana y no me dejes entrar.

Miss Less

*Mejor sola que mal apuñalada.*

Día noventa y cinco.

A la Real Academia EJpañola

Ya que te gusta tanto difamar (2. tr. Poner algo en bajo concepto y estima) para que lo vea todo el mundo, pues permíteme que yo también lo haga aunque sea sólo una vez, la última. No te he llamado, ni te voy a llamar, ya llamaré a Lorena entonces porque la camiseta esta se está muriendo de asco en mi casa. Bueno, que contigo no tengo nada que hablar, no tendré amigos desde hace tantos años como tú o no tendré amigos directamente, pero ¿tener amigos para esto? No, gracias, prefiero salir de fiesta y que si se enfadan me dejen de hablar y no me la líen de esta forma. En fin, llámame misántropa si no me gusta estar siempre con la misma gente (ah, misántropa: 1. m. y f. Persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano.) o convenida o lo que quieras, de todas formas, digas lo que digas me va a dar igual. No es que me tenga que leer el diccionario porque me haya quedado sin palabras, aunque es la única frase con sentido que ha salido de todo esto, pero te digo desde ya que más bien podrías aplicártela tú por eso de que una persona culta es una persona sociable. Vamos a ver qué tiene que decir a esto la RAE: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=cul... . No, no, no está bien utilizar palabras que no sabemos lo que significan para darles el significado que nos venga en gana, recuerda que no eres Valle-Inclán ni Machado ni Lorca, hay que tener un poquito más de gracia. Te aconsejo que vuelvas a leer todo lo que me pusiste, porque tanto dices de quedar y hablar y me has sangrado por aquí, ¡perdona! Lo has intentado. Sabes que lo que más fastidia es la indiferencia (1. f. Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado) pero tú querías que te hiciese caso, pues eso hago. Lo de que "el que a hierro mata, a hierro muere", no lo entendí, no sé qué significará exactamente para tí, no sé si (a riesgo de parecer ególatra [egolatría es: 1. f. Culto, adoración, amor excesivo de sí mismo.]) estás intentando comparar tus comentarios con mi blog, espero que no, porque sabes que no puedes. Más que nada, porque a mí no me ciegan como a tí las ganas de hacer daño, por tanto, yo puedo escribir de forma correcta. ¿Sabes lo del Segundo Mandamiento? "No tomarás el nombre de Dios en vano", pues aplícate el cuento y deja a Cervantes en paz, que ya tiene bastante con retorcerse en su tumba cada día gracias a la cultura de hoy en día (no, culto no es ser sociable). Cuando intentes escribir un texto bien y empieces a hablar de usted, luego no utilices la segunda persona del singular. Tampoco estaría de más que hicieses tuya la máxima ( http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=max... , sinónimos: sentencia, regla) "No sin mi diccionario" en estos golpes de culto que te dan. ¿Sabes lo que son los acentos? Sólo una cosilla más, una frase que te va a resultar familiar (pero corregida): "Sé más valiente y habla las cosas a la cara."

¡Olé!

La próxima vez vete a vacilarle a otra.

lunes, 8 de junio de 2009

Día noventa y cuatro.

Un demonio, una cajonera diabólica, millones de motas de polvo debajo de la cama (junto a mi pasado y mi historia), azufre... Despertar sabiendo que fue un sueño quien me dictó todo esto. De nuevo el ser feérico que vive en el Infierno debajo de mi cama es el culpable de todo esto, de mi locura nocturna.

Estoy harta de los gritos de los mudos que me llaman la atención, de las miradas de los ciegos que quieren saber todo lo que hago. Estoy harta de dar explicaciones a todos los sordos que me quieren escuchar. Estoy harta del aceite, harta de ser siempre el agua. Harta de tener que estar a su servicio, señor/a. Harta de ser siempre cualquier palabra precedida por el prefijo "sub". Quiero ser ultra e ir más allá de tu comprensión, quiero intentar entrar por las ventanas de la gente y quedarme enganchada en el tendedero. Saltar por la ventana y llegar al mar. Viajar en un mar que me envuelva mientras sé que es imposible querer lo que quiero. Llegar más lejos, subir más alto. Flotar sabiendo que una tormenta será de todo menos virulenta. Y llegar después a la conclusión de todo: "Cogito ergo sum", ya es hora de pensar y ser y ser y pensar. Ya es momento de dejar atrás las piedras para encender el fuego, de usar palabras que sabemos que no se pueden usar en frases que no sabemos ni lo que quieren decir. Es momento de no contestar a nimiedades. De estar por encima de todas las cosas que queremos dejar por debajo. Y no dejarnos atacar sin morder y desgarrar la mano de alguien antes. No podemos dejarnos guiar por alguien que no sabe lo que son el poder y el dinero ni cómo domarlos. No a la utopía destructiva. No al poder gratuito, ni al poder por el poder. No a las votaciones estúpidas que intentan tapar lo que casi todo el mundo piensa y nadie se atreve a gritar. No a su dominación, y MENOS a nuestro pasotismo. No a quedarnos callados mientras juegan con nosotros. No al racismo, machismo ni a la homofobia positivos. No al feminismo estúpido y exagerado de los últimos tiempos, una estudiante que se precie nunca será una estudianta. Acción, reacción. Sí a elegir, disfrutar y saborear la vida. Sí a mí.

Egocentrismo republicano constructivo.


(Abramos los ojos, nunca nada justo será posible, pero soñar está mu' rico.)




Miss Venomous*

sábado, 6 de junio de 2009

Día noventa y tres.

Los pies me los comen a mí los gatos. Ella echa la lotería mientras él compra polvos (mágicos a las hadas de la estación de autobuses). No hablo de drogas, hablo de prostitutas.

"Volvemos a encontrarnos en el Infierno, Rubia. En el mismo infierno de siempre. Me gusta. Lo que no me gusta es que te guste estar con tanta gente a la vez que conmigo. Pensaba que lo nuestro era especial chica, pero veo que no. Esta vez me dejé tentar por los demonios de garras que te sujetaban con fuerza otras veces. No caí demasiado en la tentación, digamos que lo suficiente. Lo suficiente para tontear con otra amiga tuya. Pero no te enfades, sé que te lo montas con cada una de las personas que intentan hacerse contigo y lo consiguen, siempre lo consiguen. El Infierno esta vez no parecía tan Hell, era un poco light (nota mental: Cuaderno de la Muerte). Y tu presencia, Rubia, me dejó siberet. "

Vale, día relax, mañana comienza el fin de semana y yo trabajando (mal) ... (bien).



¡Vigilen sus ortografías o morirán jóvenes!


Miss WhenIgrowupIwannabefamous...drivenicecars*

jueves, 4 de junio de 2009

Día noventa y dos.

No, no. Déjame que me contagie de los aromas prohibidos. De cuatro horas libre como el cielo violeta como el mar. Déjame morder la Luna, comérmela y escupir los restos. Y luego no preguntes el por qué ni quieras saber la verdad. Déjame gritar en sueños, pegarle patadas al amanecer y rechistar. Saltar en la cama de cristal y hacerla añicos. Llorar y llorar y llorar. Déjame estar verde cuando no sepa de qué color quiero estar. Déjame reventar y dejar tras de mí un rastro de plumas (con olor a jabón). Dame chocolate y quítame las flores que no merezco. Recuérdame que Julieta acabó muriendo y recuerda que Romeo, también. Olvida lo de la caverna de Platón, la manzana de Newton, los objetos estúpidos que sirvieron de ejemplo para enseñar a los estúpidos como el resto. Hoy céntrate en ti. Me centraré en mí. One day left. Quisiera ser tan... Y llegar donde estás y pisar el mundo y al mundo y que nos de igual todo lo demás otra vez.

No malinterpretes.
Vive.
No preguntes.
Vive.

Miss Less*

Día noventa y uno.

Qué repelentes sois, niños de mamá. Recuerda que las cosas son como son y a veces son MÁS que injustas, pero no todo está decidido, acaba de llegar Florentino y las cosas pueden cambiar para el Madrid. Bien. Sueño con vampiros cada noche y despierto temiendo haber sido mordida, pero sale el sol y no me desintegro ni nada, supongo que sigo viva al notar la cálida brisa del interior de un edificio acorralada por pantallas que me devuelven al color blanquecino que me caracterizaba. Allí sí que estoy vampírica (sin islas bonitas). Y me alimento de recuerdos y de dolor y de teclados y pantallas blanquiamarillentas. Y sé que no. Que sí y que no. Y descubro la alter muchachada en otra lengua. Y sé que no. Que no, que no y que no. Y luego me dicen que sí, que todo es distinto, que hay que ver cómo soy. Que no valgo para nada ya me lo puedo decir yo sola. Que mi mundo está del revés, también. Que mañana gritaré y gritaré y soplaré hasta derribar tu casa, ya lo sabes. Y nunca, nunca. Pero hoy todo es distinto. Siempre querré que seas el Vampire* al que se le salen los ojos de las órbitas comiendo helado de 'aquítúereselrey'. Los sueños no nos dejan ver con claridad. Nunca. Nos ciegan la visión del mundo real, el mundo en el que vivimos día a día. Y saber que siempre querrété. No matter what.

Un día, seré consciente.

Hasta entonces...


Miss Less*

miércoles, 3 de junio de 2009

Día noventa.

Cuando no sabes qué hacer, es fácil dejar volar tu ira y despertar los dolores después. Más tarde sabrás que nada es igual a nada. Y siempre no significa nunca siempre. Algún día despertaré de este sueño que quieren hacerme creer que es vida. [Y me daré en la frente con la tapa].

Never ever.

Miss Fallenwishes.