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Mostrando entradas de agosto, 2026

Día doscientos veintiseis.

Hacía tictac, pero no era un reloj. Tampoco una bomba. Pero hacía tictac. Tampoco era un intermitente, pero podría haberlo sido. Hacía tic y luego hacía tac. Grababa cristales con los mismos surcos que deja el tiempo en las caras y luego se quejaba de que se colara el polvo entre ellos porque era alérgica. Eso decía. Era alérgica a demasiadas cosas: al polvo, al dolor, al sol de madrugada, a las nubes sinérgicas, al frío de una gota de rocío y al cristal de las bolas de cristal (esto lo decía porque le daba pavor que le leyeran el futuro, prefería no saber).  Y, a la vez, necesitaba saber y el ansia de saber provocaba que quemara, que destrozara, que masacrara todo lo que se cruzaba en su camino, empezando por sí misma. Era alérgica a la Luna, menos en días de eclipse. Y los perseguía por todo el mundo. Porque, pese a su alergia, adoraba a Selene y necesitaba verla constantemente. ¿Cómo se puede ser alérgica a la Luna, verdad? Ya, yo también me lo pregunto.  La conocí en uno d...

Día doscientos veinticinco.

A veces fantaseo con parar. Con dejar de. Ser. Y puedo escuchar el silencio posterior. La nada. Y me tranquiliza y no me da miedo y no es una búsqueda activa, no, ya no, pero a veces fantaseo con parar. Esto lo he dicho ya. Imagino el silencio (esto también lo he dicho) y en él, al fondo, marcando el ritmo puedo escuchar los suisclac de un cubo de Rubik siendo resuelto. Pero de esos cubos que se deslizan haciendo suis y que bloquean la posición haciendo clac. Suisclac. Yo tenía un cubo de Rubik que no deslizaba bien, alguien le echó vaselina, empezó a deslizar peor, supongo que eso (y esta concatenación de comas sin sentido) lo resumen todo bastante bien. A veces paro. A veces imagino que paro. Un segundo nada más. Y se hace el silencio y el dolor se calla. Se calla un segundo. Un segundo nada más. Luego vuelve acompañado del retumbar de sus carcajadas. He decidido que a la voz que siempre me quiere putear le voy a poner nombre de hombre, aunque sea mi propia voz y sea yo misma mi mayo...