viernes, 18 de noviembre de 2011

Día ciento cincuenta y cuatro.

Te he abandonado pequeña. Te abandoné MissLess y ahora eres más Less que nunca. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo has estado? ¿Qué fue de tus gafas rosas y tu melena violeta Miss? Te abandoné a tu suerte y me uní a una secta, a un grupo de Mortífagos Dementores. ¿Qué pasó? ¿Te has olvidado de mí? Ojalá aún recuerdes cuando paseábamos por calles desiertas encontrando señoras que vendían sus almas y al Tigre Azul. ¿Recuerdas al Tigre Azul? Sí, sé que sí. Nunca podrás olvidarlo. ¿Qué pasó con ese cuerpo de perfectas y preciosas curvas Miss? ¿Qué pasó con aquella guitarra? … Sí, ya sé que resulta raro que de repente te vuelva a recordar… Fue ella, la que lo empezó todo la que me recordó que existías. ¿Te acuerdas? Sí, ella fue la que te hizo nacer en mí, Miss. Fue la que me impulsó a crearte. La vi ayer… y me hizo sentirme mezquina por haberte abandonado. Pobre Miss, con lo bonito que era todo… Fuimos tan felices, casi cada día nos veíamos, incluso un par de veces algunos… Y ahora me siento mal, muy mal, tú eras mi pequeña y te he abandonado Miss. Pero esto va a cambiar, va a cambiar por ella, la persona que me lo recordó todo. La primera persona que me dijo que tenía nombre de escritora y que eso era a lo que tenía que dedicar mi vida. Aquí estoy. Después de tanto tiempo… Ahora ya no me llaman Miss, ya no se refieren a mí como si fuese un ente mitológico siquiera. Ahora un pequeño pájaro azul me llama SitaFreak. Te echo de menos Miss, echo de menos contarte todos mis problemas pero es que me he quedado sin problemas. Eso es lo único que no echo de menos. ¿Me perdonarás? ¿Me creerás si te digo que no pienso abandonarte para siempre? He vuelto Miss y quiero quedarme, siempre que tú quieras.

*De vuelta.


(También en Twitter @SitaFreak)

martes, 22 de marzo de 2011

Día ciento cincuenta y tres.

Y me vi acosada por una Luz. Una Luz que no merecía el nombre porque más bien parecía haber nacido de noche. Era envidiosa y dañina. Querría brillar más que nadie y no le importaba aplastar a quién tuviese por delante. Su Luz me cegó la razón y me hizo no pensar con claridad. Sólo veía oscuridad con ella cerca y aún así quería seguir viendo porque el Cerro del Olvido tenía otras formas de iluminación.
El Cerro del Olvido también es Pozo de Desolación o Tierra Yerma. Nadie parece aguantar en aquel lugar. Pero yo quería aguantar y necesitaba hacerlo porque mi Cuerpo me lo pedía aunque mi Corazón no quería. Mi Corazón me vio sufrir demasiadas veces, cegada como estaba a causa de la Luz. Una Luz Espectral que quería acabar con todo menos con ella misma.
Dicen que Aquella es alegre y sensible pero supongo que sólo lo será con quienes habitan en la oscuridad como Ella misma. Y también dicen de ella ser la Luz Latina en la que se puede confiar, supongo que cuando implica a su propia persona será así. No quería ver que la Luz me iba consumiendo poco a poco.

Dicen del Laurel que ama la Dignidad. No creo que sea el Laurel que yo conozco. No es virgen pues ya lo fue y no deja de amar a la vez que destruye. Ama destruir, no me malinterpreten. El Laurel fue el peor Demonio que se apoderó de mi Alma en El Cerro del Olvido. Cogió mi Alma entre dos de sus ramas y poco a poco la fue exprimiendo hasta conseguir que no quedase ni una gota de Ilusión en ella. No había ya Ilusión ni Alegría... todo lo que tenía mi Alma se fue. ¡Mi propia Alma abandonó mi cuerpo! Todo fue por ese Laurel que manipulaba todos los hilos que tenía atados a sus ramas. ¡Maldito Laurel Latino! Me quitaste lo más importante. Y todo lo importante que tenía te lo llevaste de mí. Ya no importan los secretos entre el Laurel, Aquella dama griega que protegía y defendía a los hombres y yo. Se acabó todo por culpa del Laurel y su forma de luchar contra el viento. Las hojas no caen del Laurel ya. Su poder es superior a la realidad. Nadie creería...

Pero, algo estaba de mi parte. ¿El Destino? Quizás. Él consiguió que llegase a mi la Compasión. Que Dios se compadeciese de mi desgracia y me envió al número 9. La Compasión Hebrea. ¿Se acababa el Mundo? No, la Compasión estaba de mi lado. Mostrándome todo lo bueno que había en mí. Respetándome por primera vez desde que llegase a El Cerro del Olvido. No dejándome en abandono. Compasión vino a mí traída de la mano de algún Ángel. Pero, así como el Invierno se acaba al ritmo de Le Moulin de Yann Tiersen, se acabó la Compasión. ¿Qué había sido todo lo anterior? ¿Por qué me había engañado la Compasión Hebrea de ese modo? Ella acabó conmigo gracias a la Luz por lo que puedo extraer de todo lo que pensaban de mí en El Cerro del Olvido. Pocos seres llegué a respetar allí, pocos llegué a amar. Compasión era uno de ellos. La Compasión Hebrea que acabó conmigo.

Pero aún había algo más que rodeaba aquella pesadilla. Y curiosamente también llegaba a mí en mitad de todo aquello como reflejo de que Dios se había apiadado de mí. La llamaban La Hebrea Llena de Gracia. Y decían que era una persona preocupada por lo demás pero se dedicaba a inventarse la historia de mi vida. Decía de mí cosas que nadie podría entender si hubiese sabido de qué estaba hablando y lo peor de todo es que La Hebrea Llena de Gracia no sabía de qué estaba hablando. Tenía actuaciones contradictorias y jamás llegué a entender si las provocaba ella misma o simplemente era oligofrénica. Nunca entendí a La Hebrea y nunca la entenderé ni lo intentaré porque personas como esta no merecen la pena. La Hebrea Llena de Gracia se alió con el Laurel y consiguieron que sus sueños se hiciesen realidad entre un mar de lágrimas no sin antes haber exprimido todo mi Cuerpo hasta límites insospechados.

Me conformo por lo menos con haber visto las caras de Compasión y La Hebrea Llena de Gracia, pensaré que en realidad sí que hay una persona en el interior de cada una de ellas.






*MissLess

martes, 8 de febrero de 2011

Día ciento cincuenta y dos.

Anoche tuve un sueño.

Soñé que había un programa de televisión en el que las protagonistas eran unas mujeres ricas que se dedicaban a gastarse el dinero en “mirós” y vestidos caros sin importar que sus maridos tuviesen que despedir a gente de la empresa familiar para poder seguir teniendo esos caprichitos… A ese programa lo seguía otro en el que unas “chonis” enseñaban al mundo su forma de ser y presumían de no haberse leído un libro en su vida. Atormentada cambiaba de canal y encontraba un concurso en el que todos los participantes se insultaban los unos a los otros, demostrando una vez más que “Homo homini lupus [est]”. Descubría en mi sueño que el mundo estaba repleto de cámaras de televisión por todas partes: en mercadillos, burdeles, comisarías y academias de baile, ¡Dios mío! ¿A eso lo llamaban baile? Sí, una escuela de baile donde los profesores obligaban a sus alumnos a bailar lo más ligeros de ropa que el horario de emisión permitía, creando coreografías explícitas y todo para crear una tensión sexual a la que no pudiesen resistirse dentro de la casa que compartían. Era horrible mi sueño. En todas partes proliferaban cantantes, bailarines, modelos, ¿amantes?, famosetes varios y periodistas.

Esa era la peor parte del sueño, ¿periodistas? Personas que se autoproclamaban periodistas por hacer dos preguntas en un programa de cotilleos. Bien es cierto que nunca he compartido la opinión de que los cantantes (por ejemplo) se hagan, los cantantes así como bailarines –y hasta actores- para mí no se hacen, para mí nacen. Sí, siempre se pueden perfeccionar pero esa no es la cuestión. El caso es que yo creo que lo que sí que se tiene que “hacer” de todas las “profesiones” (si para el Estado lo son) es la periodista. Un periodista según la RAE:

1. com. Persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo.

2. com. Persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión.

No veo por ninguna parte: “Persona sin escrúpulos autorizada por su aparición en determinados programas de “tele-realidad” dedicada a practicar el escarnio público y la desinformación general.”

Mi sueño se había convertido en pesadilla.

Anoche tuve una pesadilla.

¿Cuándo vamos a acabar con esto? Sí, ya sé la respuesta, nunca. ¡Antes jornalera que aparecer de esa forma en televisión!

*Miss ¿mujeres?¿hombres?¿Y qué? Eso ni son mujeres ni son hombres ni nada que merezca tener una palabra para autodefinirse.

lunes, 7 de febrero de 2011

Día ciento cincuenta y uno.

Me hago mayor y me quejo más -si cabe.[¡Cómo me gusta hacer ventanitas+r+winword!]

Hoy he tenido que ir al SEPECAM- al INEM de toda la vida. Tenía que llevar un certificado de estudios para demostrar haber acabado segundo de Bachiller. El caso es que la chica que me ha atendido ha sido súper amable borde. Cuando fui a apuntarme me atendió un señor en el “dpto.” de Orientación y me dijo que la próxima vez que fuese no hacía falta que hiciese cola ni nada, sólo que le diese el certificado. Bueno, pues hoy no estaba el señor que digo. Y sólo había dos señoras en sendos cubículos. No había nadie esperando y sólo una de ellas estaba atendiendo a un chico –la otra estaba pensando en que era invisible para ver si su sueño se hacía realidad así-. Cuando he visto cómo estaba la cosa me he decidido a ir al mostrador de Información, sí, yo soy así de valiente en las instituciones públicas. Pues justo cuando llegaba a la mesa, la señora que estaba allí, la Informadora, ha descolgado el teléfono y se lo ha puesto al oído mientras me sonreía con cara de odio. Yo también le he devuelto una sonrisa de esas que matan mientras esperaba tranquilamente a que quisiese hacerme caso. Ha terminado de tecletear (sí, tecletear) números sin sentido y al final se ha dado por vencida.

-¿Qué quieres?

-Sí, esto, buenos días [a usted también] , mire es que vine hace una semana y tenía que traer este certificado al señor de Orientación pero.. [me corta]

-No está.

-Eso es, ¿se lo doy a cualquier..[me corta otra vez]

-Pasa con la siguiente que se quede disponible.

Y se ha girado a mirar la pantalla del ordenador. Bendita educación que me dio mi madre. He ido hacia los cubículos de las señoras con ganas de trabajar y la que estaba ocupada ha sido la que me ha dicho que su compañera (que estaba intentando meterse debajo de la mesa) estaba disponible y que podía pasar con ella. Hacia allí que me he ido con mi certificado y como sigue donde “S” es la señora que me ha atendido (no viene a cuento poner “T” por trabajadora –¡qué mal suena!-, porque no) e “Y” por mí (¿E “Y” está bien dicho? ¿O bien escrito?).

S: ¿Qué quieres?

Y: Hola buenos días, mire es que su compañero [señalo hacia la mesa del señor que hoy no está] me dijo que tenía que traer este certificado de estudios [lo enseño, ya que los funcionarios y trabajadores de mostrador son así, hay que enseñarles las cosas para que vean que las tienes, que si no te echan para atrás a la mínima]para..

S: Vale, dame el certificado.

[Se lo doy y sin leerlo ni nada dice:]

S: ¡Ah! Pero esto no me vale a menos que aparezca la palabra “título” por algún lado. A ver, ¿aquí sale? Porque yo no veo que salga… [Va pasando la página mirando el segundo folio] Vamos a ver… es que si no pone la palabra “título” aquí no me vale, ¿eh?

Y: Señora, creo que sale ahí, en la primera página al final.

S: ¡Ah! Sí. Bueno, pues dame tu tarjeta.

Y: ¿Qué tarjeta?

S: [cara de odio supremo]

Y: ¡Ah, la tarjeta! Sí, sí, un segundo.

S: Pues es que si no la tienes no puedo dejar registrado lo del título.

Y: Sí, sí, si la tengo aquí.

S: ¿Quieres modificar algo más además de esto?

Y: Sí, el otro día su compañero redactó una lista con los conocimientos-capacidades que tenía y es que he estado redactando correctamente el currículum y es por si, o bien les puedo traer una copia o si le puedo decir los conocimientos que tengo.

S: Pues a ver, un segundo… [Se pone a trabajar con el ordenador]. A ver pues aquí lo que me sale es: “venta por teléfono, dependienta y recepcionista”.

Y: ¿Perdón?

[Ella me enseña la pantalla]

Y: Bueno, esos son los puestos para los que me puso su compañero, eso no es exactamente lo que yo quería cambiar.

S: ¿Qué quieres que ponga?

Y: [La miro por si se está riendo o algo, pero no, está en serio] Bueno, pues ya que enseña usted esto, me gustaría saber si lo de “venta por teléfono” se puede cambiar porque el otro día me llamaron para ofrecerme un “trabajo” [*EXTRA* EXPLICACIÓN DEL ENTRECOMILLADO: Me ofrecieron un trabajo para la venta por teléfono de unos productos de limitadores de consumo eléctrico o algo así. Trabajo de lunes a viernes con un sueldo de 300 euros –trescientos- más comisiones. Verídico, tristemente. ] y se trataba en esto, en vender por teléfono pero yo no tengo experiencia en ese campo, supongo que su compañero lo puso así porque le dije que había trabajado de teleoperadora pero es que no tiene nada que ver lo que yo hacía. Porque yo estaba recibiendo llamadas de.. [me corta]

S: Bueno, pero es que “teleoperadora” no es una profesión, la venta por teléfono sí y así es como lo tenemos aquí.

Y: [OJIPLÁTICA PERDIDA] Pues, tiene algo como “atención al cliente por teléfono” o “gestión de[me corta otra vez]

S: A ver, esto también es atención al cliente, lo que hago yo [¿En serio? ¿Esto es atención al cliente? ¡Pensaba que era desprecio al cliente!] Pero yo no lo puedo poner como atención al cliente. ¿Quieres que quite lo de “venta por teléfono” o qué?

Y: [Buscando la cámara oculta] Pero, lo que me quiere decir, es que ¿todos los trabajos que hace un teleoperador ya sea atención al cliente como gestión de incidencias lo tienen ustedes agrupado bajo el nombre de “venta por teléfono”? Es decir, ¿puede que llegue alguna oferta de trabajo que tenga relación con lo que yo venía haciendo aunque ahí ponga “venta por teléfono”?

S: ¿Te quito lo de “venta por teléfono”? [No, mejor pínchame a ver si sangro, que lo dudo mucho.]

Y: No, déjelo así, por favor.

S: Vale, ¿quieres cambiar algo más? Puedo cambiarte la ciudad para que la que te mandan ofertas de trabajo, que sea sólo Albacete, provincia o toda España, ¿quieres?

Y: ¿Se puede limitar la zona? Porque yo tengo vehículo propio y no me importa ir a un pueblo cercano pero.. [me corta]

S: Pero, ¡a ver! ¡Que yo no puedo estar aquí con los kilómetros! ¿Te lo cambio?

Y: No, no, déjelo. Muchas gracias.

S: [SILENCIO]

Y: ¿Ya está?

S: Sí.

Y: Pues muchas gracias [me ha enseñado usted que he sido muy afortunada al recibir una buena educación aunque haya estado trabajando dos años en una profesión que no existe ni es profesión. ]

Y así ha sido todo. Bastante curioso pero para nada difiere del trato que nos dan los funcionarios, por lo menos a mí que no sé si es porque me ven joven o… que no, venga, que ya sé que todo el que está leyendo esto está afirmando ahora mismo. Y quién no lo esté haciendo… ¡FUNCIONARIO!

Me gusta ver cómo tratan a la gente y después dicen que ellos sí que trabajan en desatención al cliente. Lo más curioso sin duda ha sido lo del certificado de estudios, ¡hay que ver lo que intentan a veces por escaquearse! Cuando me ha dicho que sin la palabra “título” no le valía, no sabía si estaba de broma o no. ¡Pero si ni la había leído!

Si la base es esta ahora entiendo que el país esté como esté. Bueno, que el mundo esté como esté. ¡Qué cantidad de gente inepta por ahí que aprueba un examen y ya se creen superiores al resto del mundo! Hay que empezar a bajar humos ya, pero ya. Con títulos o sin ellos.






*Miss Freak.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Día ciento cincuenta.

Y me tengo que cambiar de compañía telefónica, menuda odisea. Tengo Orange, dos líneas bajo el mismo DNI, una de teléfono fijo y otra de móvil. Al entrar en la web, en el resumen de puntos me dice que tengo 300 por el móvil y por el fijo 800 (y pico en ambos casos) pero cuando he intentado cambiar esos puntos por un móvil, me dice que el saldo del que dispongo para cambiar los puntos es de 1100 (y algo), vamos, el total de las dos líneas. Bien, teniendo esto presente y ya que quiero hacer una portabilidad con Vodafone, me dispongo a llamar a Orange para preguntar si cuando lo haga perderé todos los puntos o si están guardados a nivel de DNI y los seguiré conservando en el teléfono fijo y de ser así, ¿por qué productos puedo cambiar esos puntos? ¿Para qué valen?
Tras ocho minutos marcando números y hablando con maquinitas consigo hablar con un operador que piensa que soy imbécil (yo también lo hacía, por lo tanto, estoy acostumbrada) pero no pasa nada porque yo también lo pienso de él. El caso es que nos ponemos a hablarnos como sendos inútiles. ¡Tan ricamente! La conversación habrá sido más o menos la que sigue: (donde T es teleoperador y C cliente, que soy yo -desgraciadamente, pero esa es otra historia)
T: Hola, buenos días, ¿en qué te puedo ayudar? [Me gusta, ni presentación, ni nombre, ni habla de usted, perfecto]
C: Hola, ¿qué tal? Mira, os llamaba porque tengo una duda sobre el uso de los puntos y de la línea.

T: [Silencio]

C: [Vale] Pues verás, es que tengo dos líneas a mi nombre, una de móvil y otra de fijo y para cada una de ellas tengo un número distinto de puntos. Ahora, que se me ha acabado [por fin] la permanencia me voy a cambiar de operadora pero sólo con el número de móvil, el de fijo lo voy a dejar y quiero saber qué ocurre con los puntos que..

T: [Me corta] Pues bien Paola, los puntos se pierden ¿sí? [¿De dónde ha sacado mi nombre? ¿Por qué me habla de tú? ¿Por qué no me pregunta nada y no habla?]

C: Bueno, es que lo que quería decir [que me has interrumpido] es que cuando entro en el área privada de vuestra página me aparecen los puntos por separado pero cuando intento solicitar por puntos un móvil me aparece el total de puntos que tengo entre las dos líneas como puntos disponibles y lo que quería preguntar es si esos números se guardan a nivel de línea o a nivel de DNI.

T: Pues, estos puntos como te decía se perderían porque, a ver, para que me entiendas. [TODO LO QUE VIENE AHORA ES VERÍDICO, LO JURO] imagínate que estamos hablando de una tienda de zapatos y vienes a comprar unos zapatos y yo por cada zapatos que compras te doy un euro digamos, pues en ese caso si vas a comprar zapatos a otra tienda de zapatos ahí no le van a aceptar el euro porque… bueno, en ese caso, realmente… lo que quiero decir es que es dinero virtual, no es plat… quiero decir que no son euros reales, si no virtuales, que no están ahí, por lo tanto la tienda de zapatos a la que vayas a comprar que no sea la mía no te va a aceptar los euros que yo te haya dado. Así que si te vas a otra compañía, los puntos no te los puedes llevar, ¿sí? [Esto deja claro que la gente cuando no entiende una pregunta responde con algo que no tiene nada que ver en vez de preguntar ellos mismos. ]

C: [Ojos como platos, vaya ejemplo de mierda, chaval]. Sí, claro. Todo esto lo entiendo [no soy tan imbécil] pero la pregunta no era esa. La pregunta es si los puntos que tengo están registrados por cada línea independientemente o si por el contrario, están asociados al DNI.

T: No, no, como te decía los puntos van asociados a cada línea [¿Cuándo? ¿Cuándo me has dicho esto? Debe ser que me he perdido entre tanto zapato, ¿sí?] No tienen nada que ver. Un segundo que voy a comprobar los puntos de los que dispone actualmente tu línea. ¿Te confirmo el número de teléfono, sí? ¿Es tal tal tal y tal y Pascual?

C: Sí, ese es, pero como la consulta es general sólo quería..

T: [Me corta y pone música, ¿y lo de un “un segundo, manténgase a la espera” y no cortar al cliente? ¿Dónde se ha quedado eso?] Bien, ¿sí? Los puntos que tienes en la línea son ahora mismo 1100 (y algo).

C: Vale, pero esos puntos, ¿son sólo de la línea de móvil?

T: Ehm [Pone música] [Quita música y pone “mute”] Sí, ehm, los puntos de los que dispone la línea son 300 para móvil y otros 800 por la línea de voz.

C: Es decir, que están separados en dos líneas, ¿no es así?

T: Sí.

C: ¿Y por qué cuándo voy a cambiar, desde mis opciones de la línea de móvil en vuestra página, los puntos por otro móvil el número que me aparece de puntos es el total?

T: Porque es el total de puntos que tienes con las dos líneas.

C: Entonces debe haber alguna forma por la que se asocian las líneas, ¿no? Ya sea por mi nombre o por el DNI.

T: No, cada línea tiene sus puntos que no tienen nada que ver.

C: Entonces, ¿por qué me dices el total de puntos? Es que no lo entiendo [y tú tampoco, chaval].

T: Pues es que tienes cada línea con unos puntos. Y si te vas a otra compañía pierdes los puntos de la línea.

C: [Lo doy por perdido, porque no se entera ni él] Vale.

T: [Alivio] Pues si te puedo..

C: [Le corto yo ahora, vendetta] Oh, claro que sí puedes ayudarme. A ver, entonces, ¿para qué valen los puntos de la línea de ADSL? Bueno, si ese es un tema en el que me puedas ayudar, claro [-ENTER YOUR SARCASM HERE-], si no es así, dime a qué número de teléfono debo llamar.

T: Sí, sí, yo puedo ayudarte, son para cambiarlos por móviles.

C: Pero si me quedo sólo con la línea de ADSL, ¿para qué voy a querer un móvil de Orange?

T: Pues… [Música de nuevo sin avisar.] También puede cambiarlos por ordenadores portátiles. ¿Sí?

C: ¡Ah! ¿Sí? Pues eso sí que me interesa.

T: [Silencio]

C: [Silencio]

T: ¿Sí?

C: Sí, ¿me puedes dar más información?

T: Pues para eso ya te paso con el departamento correspondiente, voy a hablar con ellos y ya te digo algo. [¿Pero me pasas con ellos o hablas tú con ellos?]

C: Vale, de acuerdo, muchas gracias por todo. [-ENTER YOUR SARCASM HERE-]

* Se escucha música y después me contesta una chica (sigue siendo T.) *

T: Hola, ¿quién eres? [Tócate la nariz, hermosa.]

C: Hola, estaba hablando con un compañero tuyo y me ha dicho que iba a hablar con vosotros para comentaros lo que había estado hablando con él pero supongo que te ha transferido la llamada directamente, el caso es que quería saber qué puedo hacer con los puntos que tengo asociados a mi línea de ADSL.

T: Pues es que mira, me ha colgado el compañero y no me ha dicho nada de lo que querías. Pero ahora no te puedo atender porque estamos teniendo problemas aquí.

C: Vale, ¿sabes si el problema es general o lo está teniendo sólo tu central?

T: [Ignorándome] Es mejor que llames esta tarde, porque no te puedo atender.

C: ¿Y si me pasas con el mismo número para que caiga a otra central? [De toda la vida del señor]

T: Es que no puedo atenderte ahora, llama esta tarde.

C: Pero sólo quiero saber qué puedo hacer con los puntos, así de forma general, no quiero saber nada con detalle, ni el número de puntos ni nada. Sólo qué se puede hacer con ellos.

T: Pues llámanos esta tarde.

C: [Me doy por vencida, obviamente]. Vale, ¿a qué teléfono tengo que llamar?

T: Al que has llamado.

C: ¿Y tengo que volver a hablar con tu compañero y que me pasen ellos?

T: No, sólo con decir “Fidelización” te pasan con nosotros directamente. [Mentira cochina, pero es que ya no tenía más ganas de discutir.]

C: Vale, ¡muchas gracias! [-ENTER YOUR SARCASM HERE-]

T: Adiós. [Y cuelga.]

Y así me ha dejado la señora. Y cómo digo no tenía ganas de discutir, pero trato al cliente pésimo, conocimientos nulos. Educación por los suelos… y encima me pasan con Fidelización cuando yo sólo quería saber qué podía hacer con los malditos puntos. Para el que esté pensando que esto ocurre por derivar llamadas a Sudamérica ya le adelanto que no, que el primero sí era sudamericano pero la segunda era española como yo.

No he vuelto a llamar porque sé que me van a decir que los puntos de la línea fija no valen para nada. Que los voy a perder por darme de baja y además voy a tardar otros quince minutos en hablar con Fidelización o el departamento que finalmente corresponda que no será ese. Además odio hablar con teléfonos de atención al cliente, me recuerda a mis dos años y tres meses en los que he dado toda mi educación y amabilidad por teléfono sólo recibiendo insultos y gritos por parte del cliente y por parte de compañeros y “superiores” [entre comillas mayúsculas] no voy a decir lo que he recibido porque da pena.

El caso es que esto es lo que ocurre cuando dejan trabajando a gente a la que no le gusta su trabajo y despiden a gente a la que sí le gusta, que sí lo necesita y que sobre todo, lo hace bien, como yo.




*Miss Lola, ya os enteraréis queridos, ya os enteraréis.